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viernes, 5 de diciembre de 2025

 LA CRUZ DE LOS VALIENTES:

UN DUELO POR HONOR EN EL CAMINO

Entre Grañón y Santo Domingo de la Calzada, a la vera del Camino de Santiago, se levanta una sencilla cruz de madera. A primera vista parece uno de tantos hitos que acompañan al peregrino, pero la tradición le otorga un trasfondo legendario: la Cruz de los Valientes recuerda un duelo singular que quiso evitar una guerra.


Cuentan las crónicas populares que, en tiempos pasados, surgió una fuerte disputa entre los vecinos de Grañón y los de Santo Domingo de la Calzada por la posesión de unas tierras situadas en la frontera de ambos términos. La tensión crecía hasta el punto de amenazar con un enfrentamiento abierto entre pueblos. Para impedir la sangre, se decidió recurrir a una solución más simbólica y honorable: en lugar de una batalla, habría un combate singular entre dos representantes, uno de cada villa. El vencedor se llevaría el encinar para su pueblo.

El elegido por Santo Domingo fue un luchador entrenado, alimentado con manjares y preparado como si fuera a competir en los juegos olímpicos medievales. En cambio, Grañón confió en Martín García, un agricultor robusto, curtido por el trabajo diario y alimentado con humildes caparrones (alubias rojas), símbolo de la dieta campesina.



El día del combate, el calceatense apareció embadurnado en aceite, estrategia pensada para dificultar cualquier agarre. Pero lo que nadie esperaba era la reacción de Martín García. Ante la imposibilidad de sujetar a su resbaladizo oponente, recurrió a una maniobra tan inesperada como efectiva: introdujo un dedo en el orificio anal del contrincante, lo levantó en vilo y lo lanzó lejos, provocando la rendición inmediata del luchador de Santo Domingo.

La victoria otorgó a Grañón la posesión de las tierras disputadas, y para recordar el suceso se levantó en el lugar una cruz: la Cruz de los Valientes, símbolo de coraje y de ingenio frente a la fuerza bruta.

Hoy, los peregrinos que caminan hacia Santiago pueden detenerse en este punto, entre campos ondulados y horizontes amplios, y contemplar esa cruz de madera que evoca un tiempo en que la violencia estuvo a punto de estallar, pero que terminó resuelta en un duelo único. La leyenda recuerda que, en el Camino, las historias no se escriben solo con pasos y paisajes, sino también con la memoria viva de quienes lo habitaron.

sábado, 30 de enero de 2021

 LA SOMBRA DEL PEREGRINO

En la literatura jacobea se cuentan numerosas narraciones centradas en Santiago de Compostela.  Son leyendas e historias mágicas que se pueden catalogar como sobrenaturales. Las iremos comentando en nuestras páginas
Presentamos una de las más llamativas conocida como la historia del fantasma o la misteriosa sombra del peregrino que cada noche desde hace siglos se aparece al anochecer en la Plaza de la Quintana. 
Parece que se trate de un alma en pena que nunca alcance su destino, condenado a peregrinar por el resto de la eternidad.

Realmente esta curiosa imagen no es otra cosa que la simple sombra proyectada por la luz de la iluminación nocturna de la Catedral sobre un pequeño pilar de granito, al que va enganchado el cable del Pararrayos que hace de toma de tierra.
Así pues, en dicha plaza , justo en la base de la Torre del Reloj, y entre la Puerta Real y la entrada de la Puerta Santa, todos los días , al atardecer, poco a poco se aparece la sombra de un peregrino, ataviado con la indumentaria medieval, con su capa, sombrero, e incluso el bordón típico de los caminantes.




La imagen acumula un sinfín de versiones. Hay quien cree que refleja el alma de un peregrino que se quedó para siempre en la Catedral. También hay quien mantiene que la aparición podría ser la manifestación de alguna de las almas de aquellos que reposan en el cementerio público que ocupó el espacio de la plaza; otros apuntan a que se trata del alma de uno de los desdichados que fueron condenados a morir quemados en la hoguera en alguno de los actos de fe, dictados por la Inquisición, que tuvieron lugar en ese mismo lugar.

 Existen dos versiones que son las más extendidas y que ilustran el hecho:
*La primera es una triste historia de amor, que cuenta cómo un sacerdote, enamorado de una monja de clausura que vivía en el Convento de San Paio de Antealtares, todas las noches cruzaba un pasadizo secreto existente bajo la Plaza de la Quintana y que unía la Catedral  con dicho Convento.

Después de un tiempo el sacerdote propuso a la religiosa escaparse juntos para vivir su amor libremente. Se citaron al anochecer y el clérigo se disfrazó de peregrino para no llamar la atención. La esperó pacientemente, pero ella, nadie sabe por qué, no acudió a la cita.

Noche tras noche el enamorado sigue acudiendo a su cita de  la Plaza  esperando a que algún día llegue su amada.
*La otra versión está relacionada con el Camino. Esa  imagen tenebrosa, podría ser la de un peregrino francés, de alta alcurnia, llamado Leonard du Revenant, hijo de un noble de París, y cuya historia transcurrió en el Siglo XV.

Se cuenta que con dieciocho años envenenó a su padre para heredar su fortuna. Tras ser juzgado y condenado a muerte, el Duque de Borgoña, del que se rumoreaba era hijo natural y no del asesinado, intercedió ante los tribunales, consiguiendo conmutar la pena. Tras unos años de cárcel, se le impuso la peregrinación a Compostela para redimir su pecado y, de esa manera, acceder a los bienes del difunto.

En1493 inició el camino hacia Compostela pero con poca devoción. Una vez cruzó lo Pirineos, conoció una joven posadera a la que quiso hacer suya por la fuerza, lo que le valió una pelea con su novio, al que mató antes de raptar a la joven, a la que forzó y posteriormente asesinó. Buscado por las autoridades, consiguió huir disfrazado de monje mendicante y luego de peregrino pobre.

Llegó a Compostela poco antes de la puesta de sol, las posadas estaban todas repletas de peregrinos y no encontró techo bajo el que dormir, por lo que lo hizo a los pies de la catedral. Pronto quedó profundamente dormido y en sueños se le apareció León du Cornu quien le dijo:

“Con esta visita a Compostela purgas la pena de mi muerte puesto que yo te perdono, pero no la de los dos jóvenes navarros que asesinaste en el camino. Hasta que sus almas no peregrinen a Compostela, no podrás abrazar al santo”.

Leonard, se levantó asustado , y desenvainó su espada para atacar al espíritu de su padre, pero éste fue más rápido y clavó la suya en el pecho de su hijo.
Desde ese día , el espíritu de Léonard du Revenant noche tras noche , monta guardia delante de la Puerta Real, aguardando paciente a que sus víctimas peregrinen a Compostela y le salven de su terrible destino.

sábado, 28 de noviembre de 2020

LA FUENTE RENIEGA

Continuamos con otra de las leyendas que han trabajado los alumnos de Religión Católica en el CEIP “Pedro I” de Tordesillas con su profesor Alberto que a su vez ejerce como hospitalero en el albergue municipal. En esta ocasión es una muy conocida: “La fuente Reniega o de la Teja”.

Haciendo la etapa Pamplona-Puente la Reina hay que ascender hasta el alto del Perdón (770 m.). La subida es dura pero congratula descansar, aunque sea brevemente, al lado de una fuente situada a unos 200 metros antes de llegar al alto. Vamos con la leyenda:
La Fuente Reniega, a 699 km de Santiago de Compostela, no es más que un pilón que recibe un chorro constante de agua fresca y transparente a través de un tubo procedente de un manantial. En la pilastra que remata la estructura aparece la inscripción de GAMBELLACOS, que es el nombre actual así como el año en números romanos. 

Cuenta la leyenda que un peregrino subía agotado y sediento hacia  la cumbre. Cuando estaba a punto de desfallecer se le aparece el diablo, disfrazado de un apuesto joven caminante, con cara de buen chico, y le ofrece proporcionarle agua fresca de una fuente oculta entre el follaje con la condición de que negara a su Dios. La fe del peregrino era más fuerte que  un roble y rechazó la oferta.
El demonio, que no tiene ni una pizca de tonto, le tentó nuevamente pidiéndole  que negase a la Virgen María, pero el joven peregrino se revolvió contra el personaje desconocido dándole la espalda como respuesta.

El diablo, persistente, le propuso esta vez un trago del agua fresca por simplemente renegar del Apóstol Santiago. El joven volvió a rechazar la oferta y rezó para que lo ayudaran desde el cielo.


Su fe provocó la desaparición inmediata del diablo tras una nube de azufre y es en ese momento cuando aparece el Apóstol Santiago vestido también de peregrino y lo guía hasta esta fuente de agua escondida dándole  de beber con su propia vieira.

Hoy día sigue saciando la sed de los peregrinos que transitan por estos parajes del Camino Francés en la comunidad de Navarra.


martes, 15 de septiembre de 2020

EL CABALLERO DE LAS VIEIRAS
En el CEIP "Pedro I" de Tordesillas y en la clase de 6º curso de religión católica trabajaron durante el confinamiento, entre otros temas propios de la asignatura, aspectos relativos al apóstol Santiago. Así, se dedicaron a conocer algunas de las leyendas que iremos pasándolas en diferentes post a este blog del albergue de Tordesillas.
El Cabaleiro das Cunchas o Caballero de las Conchas es una de las muchas leyendas que se narran relacionadas con Santiago “El Mayor”.
Me permito la licencia de extraer del libro titulado “El “Cavallero” de Bouzas”. Un héroe, olvidado, en la Ruta del Apóstol a Galicia el relato de dicha leyenda. Dice así:
“Cuenta una vieja leyenda que a un lugar llamado Bouzas vinieron dos jóvenes de muy importantes y señaladas familias a celebrar su boda. La familia del novio procedía de Gaia, en el Reino de Portugal, y la familia de la novia procedía de Amaia, en el Reino de Galicia, donde mantenía tierras e importantes posesiones en Bouzas.
Esta pequeña y hermosa villa marinera, situada en mitad de la Ría de Vigo, justo enfrente de las Islas Cíes o Islas de Baiona, fue el lugar elegido para celebrar la boda, al encontrarse a medio camino entre Gaia y Amaia, lo cual facilitaba el viaje a gran parte de los invitados.
Uno de los entretenimientos de la boda consistía en abofardar, juego en el que los señores, montados a caballo, lanzaban al aire sus cañas, bofardas o lanzas, teniendo que recogerlas al galope antes de que cayesen al suelo.
Cuando llegó el turno del novio, éste lanzó su bofarda y, mientras esperaba la caída de la lanza, observó cómo el viento desviaba súbitamente su trayectoria dirigiéndola hacia la Ría. El Caballero azuzó su caballo para no perder la lanza en el mar y, en su desesperado intento, lo que consiguió finalmente fue hundirse en el agua con su caballo y desaparecer.
A medida que el tiempo transcurría y la desesperación de todos aumentaba, vieron acercarse una barca que se dirigía hacia el punto donde había desaparecido el novio y su caballo. Cuando ya todos lo daban por muerto, ¡ sucedió el gran milagro ! Al paso de la barca, el Caballero emergió milagrosamente de las aguas con sus ropas y caballo cubiertos de Conchas de Vieira.
Atónito y confundido por los hechos ocurridos, el Caballero dirigió su mirada hacia los tripulantes de la nave quienes, emocionados, alzaron sus ojos al cielo exclamando:
Verdaderamente quiere Jesucristo manifestar su poder delante de ti y de aquellos que están en esta tierra, para bien y honra de éste, su vasallo, que llevamos en esta nave para darle cristiano enterramiento.
Nuestro señor Jesucristo quiso mostrar a través tuya, a los presentes y a los futuros, que quien a éste su vasallo quieran amar y servir, deberán visitarlo allí donde fuese enterrado llevando conchas como esas de las que tú estás cubierto, como sello de privilegio.
Él, a cambio, les ofrecerá que el Día del Juicio Final sean reconocidos por Dios como vasallos suyos, y por la honra que le hicieron a su vasallo y amigo Santiago al visitarlo y reverenciarlo, los resucitará en su Santa Gloria y Paraíso.
Después de escuchar a los discípulos, el Caballero pidió que lo bautizasen y regresó a la playa donde se reunió con su novia y les contó a los presentes lo ocurrido.”
Y de ahí la tradición de las conchas de vieira en el atuendo de los peregrinos.