lunes, 20 de abril de 2026

 EDU: “SOÑADOR DE CAMINOS”

Veinticinco años peregrinando. Un cuarto de siglo pateando rutas jacobeas, sumando pasos, vivencias y encuentros que han ido dando forma a una manera única de entender el Camino. Por algo se autodefine como “Soñador de Caminos”, un nombre que lleva grabado también en las pegatinas que, dedicadas a puño y letra, regala y deja como recuerdo en los albergues que va encontrando a su paso.



Ese peregrino tan especial y carismático es Eduardo.

Su primera gran peregrinación le llevó desde Montserrat hasta Santiago y Fisterra, una experiencia que marcó el inicio de una vida unida para siempre a la senda jacobea. Sin embargo, hubo un camino que lo transformó profundamente, hasta el punto de poder decir que le “refundó” la vida: el Camino de la Lana. Allí conoció a Luis, hospitalero de Cuenca, una de esas personas que aparecen en el momento justo y dejan huella para siempre. De él aprendió mucho, no solo sobre hospitalidad y acogida, sino también sobre el verdadero sentido de la peregrinación, profundizando en conversaciones que todavía hoy siguen resonando en su interior.



Eduardo vive y siente el Camino como pocos que yo conozca. Habla sin parar de tantas y tantas experiencias en las que ha sido protagonista; de todas las promesas que ha llevado hasta la cripta del Apóstol; de su amor desmedido hacia los niños enfermos, por quienes guarda una sensibilidad especial; de su inseparable muñeco-mascota, compañero silencioso de aventuras; de sus conversaciones con los lugareños, a quienes termina embobando con sus historias y con la facilidad de su verbo; de esos momentos sencillos pero decisivos que le han ayudado a ser más y mejor persona.

Todo ello, y mucho más, es lo que le convierte verdaderamente en "Soñador de Caminos”.

Hoy no importa tanto contar cuántos caminos ha recorrido, ni las compostelas que ya ni siquiera solicita, ni hacia dónde dirigirá sus pasos en los próximos días, ni los innumerables proyectos que guarda cuidadosamente ordenados en su mente. Lo verdaderamente importante es esa forma suya de caminar, de mirar, de escuchar y de vivir cada peregrinación como si fuera la primera y la última al mismo tiempo.



Hay, sin embargo, algo que no puedo dejar de mencionar: comienza a caminar desde Tordesillas, y promete volver para terminar de conocer esta localidad que le ha apasionado, como buen amante del arte, de la cultura y de la historia de los pueblos. Porque Edu no solo recorre caminos, también sabe detenerse para descubrir el alma de cada lugar.

Gracias, amigo.

Me quedo con tu mensaje, con tu forma de entender la peregrinación, tan semejante a la mía, donde caminar no es solo avanzar, sino también aprender, compartir y transformar la vida propia y la de los demás.



Que Santiago te acompañe y te ayude en todos esos proyectos tan diversos que llevas dentro, siempre orientados a favorecer la vida de los más necesitados.

ULTREIA.

domingo, 5 de abril de 2026

 LUZ DE PASCUA EN EL CAMINO

Hoy amanece distinto en el Camino. La Pascua nos recuerda que toda senda, incluso la más dura, está llamada a la vida nueva. En Tordesillas, puerta abierta y corazón dispuesto, acogemos a cada peregrino como signo de esperanza que camina. Que esta luz de Resurrección, sencilla y profunda, ilumine vuestros pasos, fortalezca vuestro ánimo y haga de cada jornada un encuentro con lo esencial: la vida que renace, la fe que sostiene y la alegría compartida del camino.


 

En Tordesillas, villa de memoria,
donde el Duero susurra al peregrino,
se alza la Pascua, luz en el camino,
triunfo de vida, gracia y eterna gloria.

 

Quien cruza aquí, entre fe, cansancio e historia,
halla en su senda alivio y fiel destino;
y el albergue, humilde y siempre digno,
abre su paz como sagrada noria.

 

Cristo ha vencido: el alba resplandece,
y en cada paso vuestro amor florece
hacia Santiago, meta y esperanza.

 

Seguid, romeros, con ardor constante,
que Aquel que vive y reina va delante,
y en cada cruz renace la confianza.

lunes, 30 de marzo de 2026

 LA MAGIA QUE OFRECE EL CAMINO

Solo quien ha recorrido el Camino de Santiago sabe lo que es la magia. No es una magia de fuegos artificiales ni de palabras grandilocuentes, sino una que se filtra en los silencios del amanecer, en el roce del viento sobre la piel cansada y en la complicidad muda de quienes caminan sin conocerse. Es una magia que no se explica, se vive paso a paso, como si cada piedra del sendero guardara un secreto que solo se revela al peregrino que decide avanzar.



Quien ha madrugado para ver cómo el cielo se enciende sobre un campo de trigo, comprende que la belleza no necesita adornos. Quien ha sentido el peso de la mochila al principio del día y la ligereza del corazón al llegar al albergue, descubre que la fatiga no siempre duele: a veces purifica. La magia está en ese instante en que el cansancio se transforma en gratitud.




En el Camino, los días no se cuentan, se viven. No importa de dónde vienes ni adónde vas: al cruzar las primeras flechas amarillas, todos pertenecen a un mismo rumbo. Hay miradas que bastan para decir “buen camino”, hay encuentros que duran un tramo y dejan una huella más profunda que muchos años compartidos.



Solo quien ha caminado bajo la lluvia, con los pies empapados y el corazón obstinado, sabe lo que significa no rendirse. Solo quien ha compartido pan, historias y silencios junto a desconocidos comprende que la fe no siempre se reza: a veces se anda. Porque el Camino no exige que creas en algo; simplemente, te invita a creer en ti mismo, en los otros y en la posibilidad de que exista algo más grande que la rutina.



Y cuando al final, tras muchos pasos, surge Santiago en el horizonte, uno entiende que la meta no está en la plaza del Obradoiro, sino en cada kilómetro recorrido, en cada lágrima inesperada y en cada sonrisa compartida.
La verdadera magia del Camino no se cuenta… se lleva dentro, como una brasa suave que nunca se apaga.

martes, 24 de marzo de 2026

 CAMPUS STELLAE:

UN VIAJE LITERARIO A TRAVÉS DEL TIEMPO

(José Luis Coy)

José Luis Coy Martínez, nace en Barcelona en 1965 (Gerona) Inició la carrera se arquitectura abandonándola para dedicarse al mundo del dibujo ilustrativo.

Durante más de treinta años trabajó en las oficinas de correos en Barcelona en los que desempeñó distintos puestos operativos y de jefatura, especialmente en oficinas y distribución. Después haber escrito algunos relatos cortos editó su primera novela “Campus Stellae”. Posteriormente le siguió “Morir en Santiago”

Campus Stellae es una  novela  ambientada en el Camino Francés y presenta una premisa tan sugerente como intrigante: su protagonista se ve envuelto en un extraño fenómeno que le hace retroceder un año en el tiempo por cada kilómetro recorrido. Así, partiendo desde la localidad francesa de Saint-Jean-Pied-de-Port, inicia una travesía que lo llevará hasta las puertas de la catedral de Santiago de Compostela tras haber retrocedido ocho siglos en la historia mientras atraviesa los pueblos de esta emblemática ruta.



La idea de la novela nació en 2011, mientras el autor realizaba el Camino de Santiago. De forma casi casual, coincidió con la celebración del ochocientos aniversario de la consagración de la catedral compostelana. Fue entonces cuando surgió una reflexión tan simple como poderosa: si cada kilómetro recorrido equivaliera a un año en el tiempo, los ochocientos kilómetros del Camino permitirían llegar hasta el año 1211 y asistir en primera persona a aquel acontecimiento histórico en la Plaza del Obradoiro.

A partir de esta brillante premisa, el autor construye una historia que combina aventura, historia y reflexión. Pero la experiencia no termina ahí. De algún modo, el autor confiesa haber vivido parte de esta aventura en primera persona al recorrer el mismo camino que narra en la novela. El viaje en el tiempo, aunque imaginario, ha sido el fruto de horas de documentación y creatividad, investigando la situación socioeconómica de cada localidad en distintos momentos históricos y dejando volar la imaginación entre leyendas y hechos reales.

El proceso de escritura contó, además, con una ventaja clave: haber pisado todos los escenarios que aparecen en la obra. Muchos de los personajes ficticios nacen de la adaptación de peregrinos, lugareños y hospitaleros con los que el autor se cruzó durante su travesía. Para dar coherencia a la historia, fue necesario incluso construir un calendario que abarcara ocho siglos, permitiendo ubicar con precisión qué ocurría en cada lugar en cada momento.



En definitiva, podemos decir que estamos ante una propuesta literaria que combina historia, ficción y experiencia personal de una manera única. Una invitación no solo a leer, sino a caminar, imaginar y, quién sabe, quizá también a viajar en el tiempo.

Sirvan estos párrafos para invitar a los simpatizantes de los Caminos a Santiago a la lectura de la obra cuya portada recoge su paso por el Hospital de San Antón.

“Todavía estaban frescos cuando vislumbraron la silueta de la iglesia de San Juan de Ortega en medio de la nada. La prolongada parada por el encuentro con el italiano, les había proporcionado un merecido descanso tras salvar la empinada pendiente de los Montes de Oca.

Volvieron a ver los característicos nidos de cigüeñas, que habían establecido su base en la parte más alta del conjunto arquitectónico. Accedieron al interior de la iglesia por la fachada occidental, a través de una pequeña portada de finas arquivoltas ojivales. Ya en el interior, Luis quedó admirado ante la curiosa estructura del ábside central, donde la bóveda aparecía reforzada por varios nervios que se unían en la clave, soportados por gruesas columnas. Entre ellas, se apreciaban los ventanales que iban a morir a las vidrieras mediante diez arquivoltas abocinadas, creando un curioso efecto de luces y sombras, cuando los rayos del sol se colaban en el interior. El monasterio estaba habitado por un grupo de ermitaños castellanos, que se habían instalado en el lugar adecuado para llevar a cabo, la vida contemplativa que establecía la Orden de San Jerónimo.


La soledad y el silencio eran requisitos indispensables para conseguir la unión con Dios a través de las oraciones, y el paraje en que se encontraba el cenobio, reunía las condiciones adecuadas para mantenerse alejados de la vida mundana, donde las tentaciones y el pecado, estaban a la orden del día.”

domingo, 22 de marzo de 2026

 TORDESILLAS EN EL CAMINO DEL SURESTE

Creo firmemente que las cosas importantes deben ser conocidas, especialmente cuando nacen del esfuerzo, la constancia y el trabajo personal.

Como administrador del blog Tordesillas en el Camino del Sureste, siento una profunda satisfacción —y también una íntima sensación de plenitud— al haber superado los 400 post publicados (409 a día 19 de marzo, festividad de San José). Cada uno de estos textos forma parte de un recorrido personal ligado a los caminos jacobeos, a su historia, a sus gentes y a las experiencias que los rodean.



Esta aventura comenzó el 7 de noviembre de 2017, tras cerrar una etapa previa en otro espacio digital. Desde entonces, el blog ha ido creciendo de manera constante, abordando una gran diversidad de temas organizados en 33 categorías y etiquetas, reflejo de la riqueza y amplitud del mundo jacobeo.

Más que una recopilación de publicaciones, este blog es un testimonio vivo de un camino compartido: un lugar donde la experiencia, la investigación y la reflexión se entrelazan para dar sentido a cada etapa recorrida.



Albergue de Tordesillas – 58       Albergues del Sureste – 6

Biografía Jacobea – 4       Camino del Sureste – 18

Caminos en Castilla y León – 3   CEIP Pedro I – 13

Cosas de Tordesillas – 13 El camino en los cupones de la ONCE – 53

En el Camino del Sureste – 2      Felicitación – 19      Fuentes – 1

Guía del Camino del Sureste – 26

Historias de peregrinos en Tordesillas – 14

Iconografía de Santiago – 3        Información – 24     Leyendas – 4

Microrrelatos – 5     Momentos en el camino – 2       

Opinan los peregrinos en Tordesillas – 25       Opinión – 19

Otros caminos – 5  Peregrinos – 12               

Peregrinos – Peregrinaciones – 9          Peregrinos singulares – 11

Personajes – 3       Refranes del Camino – 2

Ríos y Puentes en los Caminos a Santiago – 6          Sonidos jacobeos – 6Temas jacobeos – 11         Templos jacobeos en Valladolid – 8      

Tramos Camino Sureste en Valladolid – 8 Xacobeo 2021 – 6        

Xacobeo 2021-2022 – 3

La categoría que reúne mayor número de textos son: Albergue de Tordesillas con 58 seguida del El camino en los cupones de la ONCE con 53 y Guía del Camino del Sureste con 26.

Quiero destacar dentro de los diversos gadget los dos en los que se recogen enlaces directos a 21 rutas jacobeas a “Los Caminos a Santiago por Castilla y León” y las 38 rutas correspondientes a “Otros Caminos”.

Aparecen otras series de informaciones que están abiertas a cuantas personas gusten de consultar. Muy agradecido a quienes así lo hagan. Aquí el enlace: https://tordesillasenelcamino.blogspot.com/

El compromiso de continuar con esta labor informativa permanecerá entre mis “obligaciones” de conexión con todo lo relacionado con el Apóstol Santiago, su obra y la peregrinación.

¡¡ULTREIA!!

sábado, 14 de marzo de 2026

 EN LA CRUZ DE FERRO

(Antonio Gavilanes – Hospitalero del albergue de Tordesillas) 

Tomando como base mi trabajo manual, hecho con piedras de la playa, de un grupo de peregrinos en torno a la mítica Cruz de Ferro, escribo lo siguiente:

“El viento soplaba con suavidad, llevando consigo un murmullo que parecía mezclarse con el canto lejano de los pájaros. Frente a la imponente Cruz de Ferro, un grupo de peregrinos se había detenido. Sus mochilas descansaban sobre la tierra polvorienta, y cada uno llevaba en las manos piedras recogidas a lo largo del camino, pequeñas ofrendas que simbolizaban cargas, recuerdos y promesas.


El silencio se volvió casi tangible mientras todos se acercaban a la cruz, formando un círculo imperfecto pero íntimo. Una mujer mayor levantó la vista, sus ojos humedecidos, y susurró una oración que se perdió entre el viento. Otro peregrino, con la voz firme y pausada, comenzó a recitar el Padre Nuestro, y pronto sus palabras fueron tomadas por los demás, que las repetían como un eco sereno que subía hacia el cielo.

Cada gesto parecía cargado de intención: algunos dejaban caer sus piedras a los pies de la cruz, otros cerraban los ojos, inclinando la cabeza mientras los labios se movían en plegaria. Un joven, con la mochila aún atada, respiró hondo y apoyó las manos sobre la madera rugosa de la cruz, como buscando apoyo y guía en aquel símbolo antiguo que había sido testigo de tantos caminos antes que el suyo.

El grupo permaneció allí varios minutos, sin prisas, dejando que el aire frío y la luz tibia del atardecer penetraran en sus corazones. Al final, un leve murmullo de agradecimiento surgió de entre ellos, y uno a uno comenzaron a dispersarse lentamente, cada peregrino llevando consigo una sensación de alivio, esperanza y conexión con todos los que, antes y después, habían dejado sus cargas en aquel mismo lugar sagrado.”

jueves, 12 de marzo de 2026

 SANTIAGO PEREGRINO

(Juan de Anchieta)

En mi visita a la actual exposición de la Edades del Hombre, con sede en Zamora, me encontré con la grata sorpresa de una escultura dedicada a Santiago Peregrino que incorporo a la categoría de “Iconografía de Santiago”.



“El escultor Juan de Anchieta fue contratado por Gaspar Becerra, quien en 1558 organizó un nutrido taller en Astorga con el objetivo de ejecutar el retablo mayor de la catedral. Su estancia en esta ciudad contribuyó decisivamente a consolidar su reputación como uno de los escultores más dotados del momento dentro del panorama artístico castellano. Tras su regreso a Valladolid en 1562, comenzó a recibir numerosos encargos, integrándose plenamente en el activo ambiente escultórico de la ciudad.

Entre las empresas más ambiciosas realizadas durante su etapa como oficial en Valladolid destaca la imaginería del retablo mayor de la iglesia parroquial de Cogeces del Monte. Dentro de este conjunto sobresale la figura de Santiago el Mayor, concebida como una escultura de acusado dinamismo y notable calidad plástica.



El apóstol aparece representado como peregrino, ataviado con pesados y amplios ropajes cuyas profundas y angulosas plegaduras contribuyen a enfatizar el marcado giro del cuerpo. Esta torsión, acentuada por la forzada disposición de las piernas, introduce un cierto efecto helicoidal en la composición, característico de la escultura romanista influida por los modelos italianos del segundo tercio del siglo XVI. El rostro, de expresión concentrada y ensimismada, se dirige hacia el libro que sostiene con la mano izquierda, recurso iconográfico que alude a su condición apostólica y a su papel como predicador. Con la mano derecha empuñaba originalmente un cayado de peregrino —actualmente perdido y sustituido por otro posterior—, elemento que refuerza su identificación como patrono de los peregrinos.



La obra, fechada hacia 1565 y realizada en madera policromada, pone de manifiesto la asimilación por parte de Anchieta de los presupuestos formales del manierismo escultórico, perceptibles tanto en el dinamismo de la figura como en el tratamiento monumental de los paños.”