martes, 26 de mayo de 2026

 HACIA EL 2027…AÑO SANTO

No todos los caminos comienzan con un paso. Algunos empiezan mucho antes, en una idea persistente, en una inquietud que regresa una y otra vez, como una llamada suave pero constante. Así es como nace, para muchos, el deseo de caminar hacia el Año Santo Jacobeo de 2027.

Al principio, parece algo lejano. Una fecha en el calendario. Un proyecto que “algún día” se hará realidad. Pero poco a poco, casi sin darse cuenta, uno empieza a mirar mapas, a leer historias, a imaginarse en senderos que atraviesan campos, bosques y pueblos antiguos. Y entonces, el camino ya ha comenzado.

Hay algo distinto en caminar hacia un Año Santo. No es solo el destino, ni siquiera la ruta. Es la sensación de formar parte de algo más grande. De un tiempo compartido. De una tradición que, desde hace siglos, conduce a miles de personas hacia un mismo lugar: Santiago de Compostela.

Pero cada peregrino lleva su propio motivo. Algunos caminan buscando respuestas, intentando olvidar. Muchos, simplemente, necesitan parar.

A medida que el 2027 se acerca, el pensamiento se vuelve más concreto. Ya no es un “algún día”, sino una posibilidad real. Se empieza a pensar en la mochila, en las etapas, en el esfuerzo físico… pero también en lo que no se puede medir: el silencio, la soledad elegida, las conversaciones inesperadas.

Los Caminos a Santiago en Año Santo tendrán algo especial. Más gente, más idiomas, más historias cruzándose en cada albergue y en cada tramo del sendero. Habrá días de bullicio y otros de calma, pero en todos ellos habrá una certeza: nadie camina completamente solo.

Y llegará el momento de partir. El primer día siempre tiene algo de incertidumbre. El cuerpo aún no entiende el ritmo, la mente sigue cargada de lo que quedó atrás. Pero los Caminos tienen su propia manera de ordenar las cosas. Paso a paso, pensamiento a pensamiento. Con el tiempo, la mochila pesa menos. No porque lleve menos cosas, sino porque uno aprende a cargarla de otra forma.

Caminar en un Año Santo es también convivir con lo simbólico. Saber que, al final, en la Catedral de Santiago de Compostela, la Puerta Santa estará abierta. Esperando. Pero lo importante no será cruzarla. Lo importante será todo lo que habrá cambiado antes de llegar a ella.

Habrá días difíciles. Etapas largas, cansancio, dudas. Momentos en los que uno se pregunta por qué empezó. Y sin embargo, algo empuja a seguir. Quizá no sea la meta, sino el propio acto de avanzar.

Porque los Caminos, especialmente en un Año Santo, no son solo un trayecto físico. Es un espacio donde el tiempo se estira, donde lo esencial vuelve a tener sentido. Cuando finalmente se divisan las torres de la Catedral, no hay una única emoción. Hay muchas, mezcladas: alivio, orgullo, nostalgia incluso. Porque al llegar, uno entiende algo que no había previsto. Que los Caminos no terminan allí.

“Hacia el 2027” no es solo una dirección en el tiempo. Es una forma de prepararse, de abrirse a una experiencia que empieza mucho antes de atarse las botas. Y quizá, cuando llegue el momento, descubras que no caminabas solo hacia Santiago de Compostela. Sino hacia una versión más sencilla, más honesta… de ti mismo.

viernes, 22 de mayo de 2026

 ALUMNOS DEL CEIP DE TORDESILLAS…

PEREGRINOS EN POTENCIA

El albergue municipal de Tordesillas ha vuelto a recibir a un nuevo grupo de alumnos de 6.º de Primaria que cursan Religión en el CEIP Pedro I. En total, quince estudiantes participaron en una enriquecedora sesión jacobea.



Su profesor, Alberto, dirigió una recreación práctica de los primeros pasos de un peregrino recién llegado al albergue. Antonio asumió el papel de hospitalero, una función que desempeña con gran naturalidad, ya que ejerce precisamente esa labor en el albergue tordesillano. Por su parte, Alberto se metió en la piel del peregrino que llega en busca de descanso en esta acogedora casa hospitalaria.



Durante la representación se recreó el encuentro entre ambos personajes, incluyendo los saludos de bienvenida, la identificación mediante el DNI y la credencial del peregrino, el sellado de esta con la explicación de las imágenes que aparecen en el cuño, la inscripción en el registro de entradas, el abono de la tarifa establecida por el Ayuntamiento y el interés por conocer cómo transcurre la peregrinación. También se ofreció información sobre Tordesillas mediante la entrega de un callejero, además de otros aspectos relacionados con la estancia en el albergue y la visita a la localidad.




Los alumnos siguieron la actividad con gran atención y formularon diversas preguntas, que fueron respondidas con claridad y cercanía.

Como el tiempo apremiaba, la sesión concluyó con un recorrido por las diferentes dependencias del albergue. Además, los participantes recibieron unas pegatinas con el itinerario del Camino del Sureste como recuerdo de la visita.



Esperamos ya la llegada del tercer y último grupo.

ULTREIA.

miércoles, 20 de mayo de 2026

 PEQUEÑOS PEREGRINOS

EN EL ALBERGUE DE TORDESILLAS

Como cada primavera, el albergue municipal de Tordesillas recibe una de las visitas más esperadas y entrañables del año: la de los alumnos de Religión del CEIP Pedro I. Una actividad ya tradicional que, más allá de su carácter educativo, posee un importante valor simbólico por el vínculo que crea entre los más jóvenes y el espíritu del Camino de Santiago.



En esta ocasión fueron quince alumnos de uno de los tres cursos de 6.º de Primaria quienes participaron en esta jornada de acercamiento al Camino a través del albergue. Puntuales a la cita y acompañados por su profesor Alberto, llegaron hasta la recepción empujando un carrito cargado de trabajos realizados por ellos mismos durante el curso escolar. Estas creaciones pasarán desde ahora a formar parte de la decoración del albergue y servirán también como elemento informativo y de acogida para los peregrinos que hacen noche en Tordesillas.


La visita comenzó con una explicación por parte de Alberto, peregrino y hospitalero, sobre el proceso de recepción de los caminantes: cómo se les acoge, qué información se les ofrece y cuáles son los pequeños gestos que hacen del albergue un lugar especial para quienes recorren el Camino. Los alumnos escucharon con gran interés y, como recuerdo de la experiencia, incluso quisieron llevarse estampado en sus propios brazos el sello oficial que se utiliza en las credenciales de los peregrinos.



A continuación, fueron presentando los distintos trabajos elaborados por los estudiantes, acompañados de un breve comentario sobre cada uno de ellos y su aportación al espíritu jacobeo y a la vida del albergue.



La jornada concluyó con una visita por las diferentes dependencias de las instalaciones, que los alumnos consideraron especialmente atractivas y acogedoras. Y, como no podía ser de otra manera, la despedida llegó entre sonrisas, fotografías y el ya universal grito peregrino de “¡Buen Camino!”, inmortalizando el momento con una foto de familia junto al mural jacobeo situado frente a la fachada principal del albergue.



¡¡ULTREIA, pequeños peregrinos!!

lunes, 18 de mayo de 2026

 DESDE ÁVILA…“HACIENDO PIÑA”

Ayer fue un día especialmente significativo para el albergue municipal de Tordesillas. Tuvimos la oportunidad de compartir, aunque solo fuera por unas horas, un tiempo muy valioso con cerca de medio centenar de peregrinos pertenecientes a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Ávila, quienes concluían en nuestra localidad la etapa iniciada en Medina del Campo.



La visita se enmarca dentro del proyecto “Haciendo Piña”, una iniciativa que la asociación viene desarrollando desde 2025 y que se extenderá hasta el próximo Año Jacobeo de 2027. Este proyecto nace con el propósito de fortalecer los lazos de unión y hermandad entre los peregrinos, así como de dar mayor visibilidad y promoción al Camino de Levante-Sureste. Tal y como se recoge en el cuadernillo editado para la ocasión, en él se detallan tanto las actividades previstas como una cuidada selección de romances escritos por Juan José Gómez, que aportan un matiz literario y emocional al recorrido.




Durante su estancia en el albergue, que fue valorada de manera muy positiva por todos los participantes, los peregrinos aprovecharon para sellar sus credenciales y compartir recuerdos de experiencias pasadas. Entre ellas, evocaron con especial cariño la actividad celebrada en 2011 bajo el lema “La Unión de Asociaciones hacen Camino”, en la que también tuvimos el placer de participar.

Como muestra de agradecimiento y recuerdo de este sencillo pero entrañable encuentro en el Camino, los peregrinos nos hicieron entrega de una piña de color amarillo, símbolo del proyecto, junto con uno de los cuadernillos conmemorativos, que desde ahora permanecerá en la recepción del albergue como testimonio de este día de convivencia, hospitalidad y espíritu jacobeo.



Transcribo uno de los romances titulado “Romance en un Municipio”:

“En la casa de los peregrinos

Hemos estado y contado

La historia de esta piña

Y su final algo extraño

Lo mismo aquí contaremos

Y lo haremos de buen grado;

Así lo quiere la piña,

Así lo ha solicitado,

No la piña que aquí veis.

Otra de menor tamaño,

Que fue encontrada en un bosque

Consecuencia de un milagro,

Que si queréis conocerlo

Tendréis que esperar un rato;

Esta piña que aquí veis

Es la misma que encontramos,

Solo que su volumen se ha visto

Notablemente aumentado

Por los muchos peregrinos

Que ha ido acumulando;

Ya no es la pequeña piña

Que de amarillo pintamos,

Y se vino con nosotros

Allá por donde caminamos

Para ser compartida

Con cuantos nos encontramos;

Es ahora una gran piña

Por lo menos de tamaño

Que quiere quedarse aquí

Que estará a buen recaudo,

Como símbolo de unión

Entre peregrinos y hermanos;

Y como regalo se quedará

Si tienen a bien aceptarlo;

De la historia de esta piña

Apenas hemos hablado,

Y como querrán conocerla

Sin pausa con ella vamos.”


miércoles, 13 de mayo de 2026

 LORCA Y LA RUTA DEL ARGAR

Días pasados visité el municipio murciano de Lorca junto a mi esposa. Sabía que en esta localidad se iniciaba la ruta jacobea del Argar y estábamos interesados en conocer el punto correspondiente al km 0 de dicha ruta.


Durante el recorrido por la ciudad pasamos y paramos junto a la iglesia de Santiago, templo que sufrió daños estructurales severos en 2011 a consecuencias del terremoto que desoló otros edificios de la localidad aunque esta iglesia se convirtió en el símbolo de la destrucción. Casi de inmediato se llevó a cabo un proceso minucioso para restaurar su estructura y valor histórico.

Pues en la plaza del mismo nombre, un mojón de mármol y piedra señala desde Lorca 1.129 km hasta Compostela, por lo que estamos hablando de uno de los itinerarios más largos que se pueden realizar en la península Ibérica, contando el posterior enlace natural a través de los caminos de Levante y Sanabrés. La ruta del Argar es un camino muy poco conocido, que atraviesa las Comunidades Autónomas de Murcia y Castilla - La Mancha.

La Ruta del Argar parte desde la famosa iglesia de Santiago de Lorca y se extiende por más de 411,2 km, divididos en 13 etapas.


§  Etapa 1: Lorca - Zarcilla de Ramos (30,7 km)

§  Etapa 2: Zarcilla de Ramos - La Encarnación (25,4km)

§  Etapa 3: La Encarnación - Moratalla (26,8km)

§  Etapa 4: Moratalla - Socovos (30,8km)

§  Etapa 5: Socovos - Elche de la Sierra (36,8km)

§  Etapa 6: Elche de la Sierra - Riópar (22,4 km)

§  Etapa 7: Riópar - Vianos (28,1 km)

§  Etapa 8: Vianos - Viveros (26,7km)

§  Etapa 9: Viveros - Lagunas de Ruidera (38,9 km)

§  Etapa 10: Lagunas de Ruidera - Tomelloso (37,1 km)

§  Etapa 11: Tomelloso - Alcázar de San Juan (35,7 km)

§  Etapa 12: Alcázar de San Juan - Madridejos (33,7 km)

§  Etapa 13: Madridejos - Mora (38,1 km)



Durante el recorrido se transita por paisajes muy diversos: zonas semidesérticas, sierras montañosas, campos de cultivo manchegos y espacios naturales de gran valor ecológico.

lunes, 4 de mayo de 2026

 NO TENGAS PRISA, PEREGRINO:

A DONDE TIENES QUE LLEGAR ES A TI MISMO

En el Camino —ese largo hilo que cose tierras, recuerdos y silencios— la prisa es una tentación tan sutil como traicionera. Uno cree que avanzar rápido es avanzar mejor, que sumar kilómetros es sinónimo de progreso. Pero el Camino, con su antigua sabiduría, se encarga pronto de desmontar esa idea: te duele un pie, el sol se detiene sobre ti como un peso de plomo, la mochila te recuerda su presencia… y entonces entiendes que no se trata de correr, sino de escucharte.



Porque no hay meta más verdadera que la que llevas dentro. Santiago es un lugar hermoso, sí, pero es también un punto en el mapa, una excusa para empezar a caminar. El verdadero destino se revela en cada paso silencioso, en las conversaciones inesperadas, en las dudas que decides afrontar al borde de un camino de tierra. El viaje exterior es solo el eco del que haces por dentro.



Muchas veces caminamos como vivimos: acelerados, sin mirar demasiado, pensando en lo que vendrá y no en lo que sucede ahora mismo bajo nuestros pies. Pero el Camino, con su ritmo antiguo, invita a otra cosa: a detenerse un momento bajo un castaño, a respirar la mañana húmeda, a sentir la vibración del mundo sin filtros. A veces, incluso, a aceptar que no pasa nada si hoy avanzas diez kilómetros en vez de veinte. O cinco. O ninguno.



No tengas prisa, peregrino. No porque el tiempo sea infinito —no lo es—, sino porque tu llegada no depende de la velocidad, sino de la profundidad. Cada pausa te revela algo; cada cansancio te enseña un límite; cada encuentro te abre una puerta. Y al final, cuando cruces la plaza del Obradoiro, comprenderás que el Camino no te llevó a Santiago: te llevó a ti.

Camina, sí. Pero camina despierto. Camina abierto. Camina sabiendo que la meta eres tú.

sábado, 2 de mayo de 2026

 ¿QUÉ APORTAN HOY DÍA LOS HOSPITALEROS?

En el corazón de la meseta castellana, cuando el peregrino atraviesa Tordesillas siguiendo el pulso tranquilo del Camino, hay figuras discretas que sostienen, casi en silencio, una de las esencias más antiguas de la peregrinación: los hospitaleros.



Hoy, en pleno siglo XXI, cuando las mochilas conviven con aplicaciones móviles y los pasos se comparten en redes sociales, la figura del hospitalero sigue siendo un ancla al espíritu original del Camino de Santiago. Pero, ¿qué aportan realmente estos hombres y mujeres que dedican su tiempo a cuidar al peregrino?



Los hospitaleros no son solo quienes entregan una llave o asignan una litera. Son, ante todo, guardianes de una tradición que se remonta a siglos atrás, cuando el Camino era incertidumbre, fe y hospitalidad. En lugares como Tordesillas, donde la historia se entrelaza con cada calle, su presencia añade una capa humana al viaje que ningún mapa puede señalar.



Aportan acogida, pero no una acogida cualquiera. Es una bienvenida sin juicio, donde cada peregrino llega con su historia: cansancio, búsqueda, promesas o simplemente curiosidad. El hospitalero escucha, orienta, sugiere… y, a veces, simplemente está. En un mundo acelerado, ese “estar” se convierte en un regalo inesperado.

También aportan comunidad. En los albergues, bajo su cuidado, se crean pequeños universos efímeros donde desconocidos comparten mesa, experiencias y silencios. El hospitalero facilita ese encuentro, manteniendo un equilibrio delicado entre el respeto y la convivencia. Son mediadores invisibles que convierten un espacio de descanso en un lugar de encuentro.



No menos importante es su papel como transmisores del espíritu del Camino. Muchos hospitaleros han sido peregrinos antes, y en sus palabras viajan consejos que no aparecen en las guías: dónde encontrar sombra en la siguiente etapa, cómo escuchar al propio cuerpo, o por qué a veces merece la pena detenerse y mirar alrededor. En Tordesillas, ese saber se mezcla con la memoria del lugar, enriqueciendo la experiencia de quien pasa.


Además, en tiempos donde el turismo puede diluir el sentido original de las rutas, los hospitaleros ayudan a preservar la esencia del Camino: la sencillez, el respeto y la solidaridad. Son quienes recuerdan que esto no es solo un recorrido físico, sino también una travesía interior.


Quizá su mayor aportación sea intangible. No se mide en servicios ni en instalaciones, sino en gestos: una conversación al atardecer, un consejo a tiempo, una sonrisa al llegar. Pequeños actos que, sumados, convierten el paso por Tordesillas en algo más que una etapa.

Porque al final, el Camino no lo hacen solo los pasos del peregrino. Lo construyen también quienes, como los hospitaleros, deciden quedarse para cuidar de los que siguen avanzando. Y en ese equilibrio entre ir y permanecer, reside una de las verdades más profundas del Camino de Santiago.