PUERTA SANTA O DE LOS PERDONES
Nos
encaminamos hacia la clausura del Año Santo 2.021 y el prorrogado 2.022. El acto
fundamental y más simbólico es el cerramiento de la Puerta Santa. En este post
ofrezco unos datos relacionados con la ceremonia y la propia puerta:
De las
puertas que dan acceso a la catedral compostelana desde las cuatro plazas que
la enmarcan, una de las más conocidas y a la vez de las menos utilizadas es la
Puerta del Perdón o Puerta Santa.
La Puerta Santa es la más cercana a la escalinata que existe en
la Plaza de la Quintana (la otra puerta próxima es la Real) y se considera la meta de los peregrinos que llegan a Santiago de Compostela en
busca del Jubileo. Se abre
el 31 de diciembre anterior
al Año Santo, aquel en el que el 25 de julio cae en domingo.
Un privilegio que data del siglo XII, mediante bula del Papa Alejandro III, que
permitía ganar en Compostela las mismas indulgencias que se ganan en Roma los años
jubilares, que allí suelen coincidir cada 25 años. Se trata de la bula de
concesión más antigua que conserva la religión católica, la “Regis
aeterni”, fechada en 1.179. En ella se confirma un privilegio
anterior concedido por el Papa Calixto II, quién da
nombre al Códice Calixtino.

Cerrada
con una reja, fue una de las 7 puertas menores y estuvo dedicada a San Paio,
cuyo monasterio está justo enfrente. Su función peregrina data del siglo XVII, en el
que fue construida su fachada actual. Sobre ella puede verse al Apóstol Santiago
y a sus discípulos Teodoro y Atanasio a
sus costados. A ambos lados de la puerta están colocadas 24 estatuas sedentes
de apóstoles, patriarcas y profetas, dispuestas en cuatro
calles de tres cuerpos a cada lado, todas procedentes del coro románico
construido por el Maestro Mateo, autor del Pórtico de la Gloria.
Es conocida también con el nombre de Pórtico del
Perdón o Puerta de los veintisiete sabios.
Por
esta puerta, realmente una antesala, se accede a un pequeño patio o recibidor,
en cuyo fondo está la auténtica Puerta Santa, por la que se entra a la girola o deambulatorio del ábside de la Catedral muy cerca del Sepulcro del Apóstol.
La Puerta Santa ha estado tapiada por tradición con un muro de piedra, cuya dureza simboliza
el duro peregrinaje por
el Camino a Santiago.
Cada tarde del 31 de diciembre previa al Año Santo el ritual de apertura de la Puerta Santa se repite: una procesión religiosa que
sale por la puerta de Platerías encabezada por el Arzobispo y autoridades políticas se acercan a
la puerta; el oficiante llama tres veces con un gran martillo de plata y pide
al Apóstol Santiago permiso para entrar. Acto seguido se derriba el muro. Actualmente
se ha suspendido ese rito de derribo y reconstrucción.
Un año
después se cerrará la Puerta Santa con el mismo cortejo que vuelve al templo
por las Platerías entonando el “Caelestis urbs Jerusalem”. El Año Santo ha terminado.
En
diciembre de 2003 se sustituyó la antigua puerta de madera del portillo por una
de bronce y acero, obra del escultor compostelano Suso León, cuyo presupuesto
fue de 126.000 €, costeada por más de treinta empresas y organizaciones
profesionales de la capital gallega. La pieza consta de dos hojas con un peso
de 300 kg cada una. En la cara externa
se muestra a Jesús, a Santiago orante y
a los peregrinos más famosos que llegaron a Santiago. En la interna, se recogen
los seis momentos esenciales de la tradición jacobea.
Apertura de la Puerta Santa como inicio del Año Santo 2.010