martes, 28 de julio de 2026

 ZANCADAS SOBRE RUEDAS:

LA SOLIDARIDAD EN EL CAMINO DEL SURESTE

Hay caminos que se recorren con los pies y otros que se recorren con el corazón. El proyecto que está llevando a cabo la asociación  Zancadas Sobre Ruedas pertenece, sin duda, a estos últimos.

Esta asociación de voluntarios trabaja desde hace años para hacer realidad un objetivo tan sencillo como extraordinario: que ninguna persona con movilidad reducida renuncie a practicar el deporte que le apasiona. Gracias al esfuerzo desinteresado de sus integrantes, muchas personas pueden disfrutar de experiencias deportivas que, de otro modo, serían prácticamente imposibles.

En esta ocasión, su compromiso va un paso más allá. Han puesto en marcha un reto solidario con el que pretenden dar visibilidad a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que cambia la vida de quienes la padecen y de sus familias. Al mismo tiempo, desean recaudar fondos que serán destinados a la Fundación Luzón para contribuir a la investigación y seguir avanzando hacia tratamientos más eficaces y, algún día, hacia una cura.

El desafío consiste en recorrer el Camino de Santiago del Sureste, una de las rutas históricas que conduce hasta la tumba del Apóstol. La expedición inició su aventura en Aspe el pasado 5 de julio, afrontando cada etapa con ilusión, esfuerzo y un admirable espíritu de superación.

Si todo transcurre según lo previsto, el grupo llegará a Tordesillas el próximo miércoles 29 de julio, en torno al mediodía, después de haber recorrido cientos de kilómetros cargados de emoción, compañerismo y solidaridad.

Cada kilómetro de este camino representa mucho más que una meta deportiva. Es un mensaje de esperanza para quienes conviven con la ELA, un ejemplo de inclusión y una demostración de que la voluntad humana puede derribar muchas barreras cuando se camina unidos por una buena causa.

Desde el albergue municipal de Tordesillas queremos reconocer públicamente la extraordinaria labor que desarrolla Zancadas Sobre Ruedas y desear a todos sus participantes un feliz final de etapa. Iniciativas como esta nos recuerdan que el verdadero valor del Camino no reside únicamente en el destino, sino en las personas que lo recorren y en las causas que impulsan cada paso.

Porque hay peregrinaciones que dejan huella en el terreno… y otros que la dejan para siempre en el corazón de quienes los conocen. Buen Camino.

¡¡ULTREIA!

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