EDU: “SOÑADOR DE CAMINOS”
Veinticinco años peregrinando. Un cuarto de siglo pateando rutas jacobeas, sumando pasos, vivencias y encuentros que han ido dando forma a una manera única de entender el Camino. Por algo se autodefine como “Soñador de Caminos”, un nombre que lleva grabado también en las pegatinas que, dedicadas a puño y letra, regala y deja como recuerdo en los albergues que va encontrando a su paso.
Ese peregrino tan
especial y carismático es Eduardo.
Su primera gran peregrinación le llevó desde Montserrat hasta Santiago y Fisterra, una experiencia que marcó el inicio de una vida unida para siempre a la senda jacobea. Sin embargo, hubo un camino que lo transformó profundamente, hasta el punto de poder decir que le “refundó” la vida: el Camino de la Lana. Allí conoció a Luis, hospitalero de Cuenca, una de esas personas que aparecen en el momento justo y dejan huella para siempre. De él aprendió mucho, no solo sobre hospitalidad y acogida, sino también sobre el verdadero sentido de la peregrinación, profundizando en conversaciones que todavía hoy siguen resonando en su interior.
Eduardo vive y
siente el Camino como pocos que yo conozca. Habla sin parar de tantas y tantas
experiencias en las que ha sido protagonista; de todas las promesas que ha
llevado hasta la cripta del Apóstol; de su amor desmedido hacia los niños
enfermos, por quienes guarda una sensibilidad especial; de su inseparable
muñeco-mascota, compañero silencioso de aventuras; de sus conversaciones con
los lugareños, a quienes termina embobando con sus historias y con la facilidad
de su verbo; de esos momentos sencillos pero decisivos que le han ayudado a ser
más y mejor persona.
Todo ello, y mucho
más, es lo que le convierte verdaderamente en "Soñador de Caminos”.
Hoy no importa tanto contar cuántos caminos ha recorrido, ni las compostelas que ya ni siquiera solicita, ni hacia dónde dirigirá sus pasos en los próximos días, ni los innumerables proyectos que guarda cuidadosamente ordenados en su mente. Lo verdaderamente importante es esa forma suya de caminar, de mirar, de escuchar y de vivir cada peregrinación como si fuera la primera y la última al mismo tiempo.
Hay, sin embargo,
algo que no puedo dejar de mencionar: comienza a caminar desde Tordesillas, y
promete volver para terminar de conocer esta localidad que le ha apasionado,
como buen amante del arte, de la cultura y de la historia de los pueblos.
Porque Edu no solo recorre caminos, también sabe detenerse para descubrir
el alma de cada lugar.
Gracias, amigo.
Me quedo con tu mensaje, con tu forma de entender la peregrinación, tan semejante a la mía, donde caminar no es solo avanzar, sino también aprender, compartir y transformar la vida propia y la de los demás.
Que Santiago te
acompañe y te ayude en todos esos proyectos tan diversos que llevas dentro,
siempre orientados a favorecer la vida de los más necesitados.
ULTREIA.
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