MEDIA DOCENA DE TORDESILLANOS EN EL CAMINO
Después de seis
duros y largos meses afectados por la pandemia que ha castigado sobremanera el
Camino de Santiago con una reducción de peregrinos sobrecogedora (en el momento
de escribir este artículo llegan a Santiago en torno a 300-400 peregrinos
diarios), desde Tordesillas lanzamos un canto de esperanza con la mente puesta
en el 2021, Año Santo Compostelano. Para ello se mantienen dos iniciativas que
auguran un resultado positivo a la vez que se pueden presentan como modestos
indicios de ánimo de cara a los peregrinos.
Una corresponde al albergue municipal que continúa con su oferta de recepción de peregrinos, naturalmente aplicando todas y cada una de las medidas sanitarias recomendadas por las autoridades. Es verdad que la circulación de caminantes por el Camino del Sureste es mínima pero conviene tener en cuenta que existe la posibilidad de pernoctar en el albergue tordesillano y ahí estamos para cumplir con ese compromiso de hospitalidad.
La otra iniciativa parte de los propios vecinos de Tordesillas. Han sido varios grupos e individualidades los que se han lanzado a recorrer algunas de las opciones camineras que se dirigen a la catedral de Santiago de Compostela. También los ha habido que por la incertidumbre y el miedo al virus han dejado su peregrinación para tiempos mejores.
Durante estos días de las “no fiestas” Davinia, Ángel, Elena, Rodrigo, Daniel y Gaspar, aprovechando parte de sus vacaciones, decidieron probar la suerte en esta actividad novedosa para alguno de ellos siguiendo el Camino Francés. Tras viajar hasta Sarria, punto de inicio de su andadura y la de otros muchos al encontrarse a la distancia mínima de 100 kilómetros para solicitar la Compostela, acometieron la primera etapa hasta Portomarín. Siguiendo los recorridos diarios que ofrecen la mayor parte de las guías llegaron a Santiago en perfecto estado físico. Han dispuesto de un tiempo atmosférico muy gratificante lo que les ha servido para disfrutar con intensidad la belleza de los paisajes y de los pueblos por los que han transitado. Reconocen que ha desaparecido la masificación de caminantes y aunque han pernoctado en establecimientos alternativos a los albergues, no se han sentido solos en ningún momento y han confraternizado con otros peregrinos, la mayor parte procedentes del territorio nacional.

La valoración que
hacen de esta “aventura jacobea” la resumen en dos palabras: enriquecedora y satisfactoria.
Con estos dos ingredientes ya preparan para el futuro nuevos recorridos que
seguro les aportarán otros valores que solo se encuentran en el Camino.
Suerte y mucha
salud, amigos peregrinos tordesillanos. ULTREIA.